El sistema de justicia de menores de edad deberá respetar los derechos y la seguridad de los menores de edad y fomentar su bienestar físico y mental. El encarcelamiento deberá usarse como último recurso.
Cuando un adolescente se enfrenta a un proceso penal, se deben respetar todas las garantías como:
• Derecho a la presunción de inocencia.
• Derecho a ser notificado de las acusaciones.
• Derecho a no responder.
• Derecho al asesoramiento legal.
• Derecho a la presencia de los padres o tutores durante todo el proceso judicial.
• Derecho a la confrontación con los testigos y a interrogar a éstos.
• Derecho de apelación ante una autoridad superior.
Si el menor es encontrado culpable de un delito, se toman medidas para ayudarle a mejorar su comportamiento. Esto puede significar diferentes cosas; el conflicto se puede resolver entre el menor infractor y la persona afectada, en otras ocasiones, se le da una oportunidad para cambiar si demuestra haber aprendido de su error.
Estos mecanismos incluyen castigos formales, pero no implican ir a la cárcel. En cambio, se brinda apoyo para que mejore su conducta. Esto podría incluir hacer trabajos para ayudar a la comunidad o encontrar formas de compensar por el daño causado. Además, se establecen restricciones para guiar su comportamiento, y pueden ser parte de programas para prevenir futuros problemas. También se le anima a seguir asistiendo a la escuela o a capacitarse para tener un mejor futuro.
Si debe ser detenido, será llevado a un Centro Pedagógico de Internamiento, administrado por el Instituto Nacional para la Atención a Menores Infractores (INAMI) a nivel nacional.
• Procurar un contacto abierto con la comunidad local, asegurando así su reinserción en la sociedad.
• Disfrutar de actividades y programas que contribuyan a su sano desarrollo y guarden su dignidad.
• A recibir una educación adecuada a sus necesidades y capacidades, ya sea si está en edad escolar o si quiere continuar profesionalizándose.
• A tener tiempo para entretenimiento y aprender a desarrollarse en artes u oficios, si así lo desea.
• A beneficiarse de medidas para reintegrarse a la sociedad como la libertad anticipada y cursos especiales.
• Ser atendido por personal especializado para cuidar de sus necesidades físicas, emocionales y psicológicas.