La violencia doméstica abarca conductas que reflejan una desigualdad de poder y se manifiestan a través de violencia física, emocional, psicológica, económica y/o sexual. Estas acciones afectan la libertad de las mujeres y su integridad. Generalmente, el agresor presenta violencia dentro del hogar. Los casos de violencia doméstica son atendidos por los Juzgados Especializados contra la Violencia Doméstica y la Fiscalía Especial de la Mujer.
Todas las mujeres deben sentirse seguras en sus hogares. Si estás enfrentando violencia doméstica, tienes derechos que te protegen.
También puedes pedir ayuda a la policía en cualquier momento y se emite una orden judicial, la policía se asegurará de que se cumplan las medidas de protección acordadas. Durante las audiencias, tendrás el derecho de ser tratada con respeto y cuidado, sin importar las circunstancias.
En caso de necesitar atención médica debido a la violencia, los profesionales médicos estarán a tu disposición. Además, tendrás la seguridad de que no serás sometida a exámenes médicos o psicológicos inadecuados o innecesarios.
Cualquier persona puede denunciar, (la víctima, un familiar, un amigo, etc.) porque tu voz importa y merece ser escuchada. Tras realizar la denuncia, señalará audiencia judicial en un plazo de 24 horas, en la cual podrás presentar las pruebas correspondientes y recibir el apoyo necesario. Tienes el derecho de no enfrentarte al agresor si no te sientes emocionalmente preparada para hacerlo.
Este proceso es como un escudo que se levanta para proteger a quienes lo necesitan. Cada acción que se aplica (Mecanismos de protección), sirve para establecer un entorno de confianza y protección para la víctima.
En primer lugar, se procede a separar al agresor del hogar y a establecer una orden que le prohíbe acercarse a la víctima (Mecanismos de Seguridad), y retener armas, si las tuviere, para prevenir cualquier riesgo mayor.
La labor del Poder Judicial es trabajar en la reeducación del agresor y brindar apoyo a la mujer afectada (Medidas Precautorias). Este paso fundamental contribuye a romper el ciclo de violencia.
Al mismo tiempo, se vela por el bienestar de toda la familia involucrada (Medidas Cautelares). El agresor debe cumplir con sus responsabilidades, incluyendo el pago de pensión alimenticia, y se toman decisiones sensibles sobre quien se quedará a cargo de los hijos(as), para asegurar su protección.